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Juan 15:1-17 – La vid verdadera

  • Autorenbild: ikhthusministries
    ikhthusministries
  • 15. Okt. 2021
  • 12 Min. Lesezeit

Aktualisiert: 16. Okt. 2021


Después de la cena Jesús y sus discípulos se dirigen hacia Getsemaní. Durante el camino Jesús les sigue enseñando. Esta enseñanza de la vid, puede darse mientras pasan al lado de un viñedo.


»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, (el mismo) la corta (quita; hebraísmo: expiar pecados); pero (y) toda rama (fruto) que da fruto la poda (limpia; expiar) para que dé más (en mayor cantidad y calidad) fruto (todavía). Ustedes ya (ahora) están limpios por (medio de; a través de) la palabra (gr. logos: la expresión divina - Jesús) que les he comunicado (hablado). Permanezcan (Estén) en mí, y yo (permaneceré) en ustedes. Así como (ninguna) (la) rama (no) puede (estar en capacidad de) dar fruto por sí misma, sino (a menos) que tiene que permanecer (esté) en la vid, así tampoco (de esa misma forma) ustedes (no) pueden (dar fruto) si no (a menos que) permanecen (estén) en mí.


¿Qué significa que Jesús es la vid verdadera? ¿Qué produce la vid? Jesús compara el crecimiento espiritual con él siendo una vid y Dios el Padre siendo el labrador de esa vid. Él es la vid verdadera, porque solo en él podemos producir fruto (las uvas); en este caso: fruto espiritual.


¿Qué significa que el Padre sea el labrador? Que Dios es quién se encarga de arreglar la tierra y de quitarle la maleza, para que la semilla en nosotros pueda producir buen fruto. Dios mismo es quién limpia y prepara nuestro corazón para que la semilla de su Palabra pueda dar fruto.


¿Qué hace el Padre con las ramas que no den fruto? ¿Qué significa que den fruto en Jesús? ¿Qué hace el Padre con las ramas que si dan fruto? Las ramas (las personas) que no están dando fruto en Cristo son cortadas y quitadas – espiritualmente, son expiadas de pecado. Si nosotros decimos ser seguidores de Jesús, pero no damos fruto, solo estamos estorbando y Dios nos tiene que cortar, para que las ramas que si dan fruto, tengan suficiente espacio para dar mejor fruto. Si somos seguidores que si dan fruto, Dios nos limpia y va quitando de nuestras vidas todo aquello que impide que demos buen fruto, para que en Cristo estemos dando fruto: el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23), pero también el fruto del discipulado (Mateo 28:18-20).


¿Qué significa cortar y podar en este contexto? Significa que Dios quita de nuestras vidas, nuestro carácter, nuestro contexto de vida, todo aquello que nos bloquea de dar fruto. Eso puede ser un trabajo o una institución (también religiosa) que no nos permiten seguir creciendo, o relaciones que bloquean nuestro crecimiento y enfoque en él. Pueden ser también cosas y actitudes que nos impiden crecer y las cuales tenemos que soltar y dejar atrás. Dios está buscando que maduremos, para poder dar buen fruto. Pero eso solo funciona, si nosotros mismos colaboramos con Dios y permitimos que el haga este proceso en nosotros.


Según Jesús, los discípulos ya estaban limpios. ¿Cómo? ¿Cómo es que la palabra hablada por Jesús nos limpia? Los discípulos ya están limpios porque no solo han escuchado lo que Jesús les ha dicho, sino que lo han creído y viven de acuerdo a ello. La palabra de Dios nos limpia, porque nos muestra lo que debemos cambiar y quitar en nuestras vidas para poder dar cada vez mejor fruto. Nos enfoca a permanecer en Dios y a madurar siendo transformados por él.


¿Qué significa permanecer en Jesús y que él esté en nosotros? Significa que debemos mantener una relación fuerte y íntima con Jesús, en la cual él mismo, a través de su Espíritu Santo, habita en nosotros y tiene el control absoluto (voluntariamente) de nuestras vidas.


¿Por qué la rama no puede dar fruto por sí misma? ¿Qué necesita para dar fruto? ¿Qué le da la vid, que no puede obtener por sí misma? Una rama sola se seca y se muere, pues no recibe la savia necesaria para mantenerla con vida. Esa savia no solo mantiene la rama con vida, sino que le permite recibir los nutrientes necesarios para poder dar fruto. Para obtener esos nutrientes la planta requiere de un tallo y unas raíces. Las raíces toman los nutrientes del suelo y los transmiten a través del tallo a las ramas para que estas puedan producir hojas, flores y frutas. Una rama sola no tiene raíz ni tallo que le permitan realizar este proceso.


¿Qué nos da Jesús, que nos habilita para dar fruto? Jesús nos da de su Espíritu Santo, el espíritu de vida. Por medio de él es que podemos producir el fruto. Además, nos da una relación íntima con él y su palabra para que sepamos qué debemos cambiar, quitar o formar en nosotros para madurar hasta dar fruto.


»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece (esté) en mí, como (y) yo en él, dará (da, produce) mucho fruto; (porque) separados de (aparte de) mí no pueden (es posible) ustedes hacer nada. El que no (A menos que una persona) permanece (esté) en (gr. situación de estar, relación de ‘descansar’ en) mí es desechado (echado fuera como una rama) y se seca, (como las ramas que se) recogen (son recogidas), se arrojan (y arrojadas) al fuego y se queman (son quemadas, consumidas). Si permanecen (están) en mí y mis palabras (gr. rhema) permanecen (están) en ustedes, pidan lo que quieran (determinen, elijan, prefieran, deseen, en lo que se regocijen), y se les concederá (generado, hecho para ustedes). (En esto) Mi Padre es glorificado cuando (demostrando que) ustedes dan mucho fruto y muestran así que son (se conviertan en, sean) mis discípulos.


¿Qué significa que nosotros seamos las ramas de la vid? ¿Qué hacen las ramas? Nosotros somos quienes producimos el fruto, las hojas y las flores. A través de las ramas se produce el proceso de la fotosíntesis que permite que la planta crezca y dé fruto. La vid, como ya dije, se encarga de substraer los nutrientes de la tierra y hacerlas llegar a las ramas. En las ramas sucede el proceso de transformar esos nutrientes con ayuda también de la fotosíntesis en fruto y en oxígeno para el medio ambiente. Jesús nos provee a través de su palabra y del Espíritu Santo de los nutrientes necesarios para que nosotros produzcamos el fruto, las hojas (sombra y seguridad) y las flores (todo lo bello de la vida con Dios).


¿Qué pasa con el que está en Jesús y Jesús en él? El que está con él y él con esa persona, produce mucho fruto, porque tiene los nutrientes necesarios para ello. Aquí es importante recalcar que este texto no habla de estar pegados a una iglesia o institución. Habla claramente de estar pegados a Jesús, independientemente si asistimos o no a una iglesia. En todo el contexto no se menciona nada relacionado con iglesia.


¿Qué pasa si estamos separados de Jesús? ¿Qué no podemos hacer? Si no estamos metidos y unidos a Cristo nos secamos espiritualmente, dejamos de producir fruto; no podemos hacer nada. Vuelvo y recalco claramente: acá no habla de estar separados de una iglesia o institución, sino de la relación íntima y personal con Jesús. Usted puede estar asistiendo juiciosamente a una iglesia o institución religiosa y sin embargo no producir nada de fruto. O usted no asiste a ninguna iglesia o institución religiosa y sin embargo produce mucho fruto, porque está en esa relación íntima y personal con él, que es la base y fundamento de todo crecimiento espiritual.


¿Qué pasa con el que no está descansando en Jesús? ¿Qué significa ser echado fuera? ¿Fuera de dónde? ¿Qué pasa cuando estamos fuera de la relación con Jesús? Cuando estamos en Jesús y él en nosotros, descansamos en la confianza en que él cumple con todo lo que dice. Pero si nos alejamos de esta relación y dejamos de descansar/confiar en él, nos secamos espiritualmente, dejamos de producir fruto y somos echados al fuego, ya que no servimos más para nada. Si perdemos/dejamos esa relación íntima con Dios, perdemos la salvación, pues rechazamos voluntariamente la obra de fe (confianza/descanso) hecha por él. Aquí vuelvo y recalco: no es el dejar de asistir a una iglesia o institución religiosa lo que nos aleja de Dios y nos seca espiritualmente, sino el alejarnos de la relación íntima con él. Yo conozco muchos seguidores de Jesús que no asisten a ninguna iglesia o institución pero que son unos apasionados por él. Y conozco también muchos supuestos seguidores de Jesús que llevan años en las instituciones y nunca han producido nada para Cristo, algunos de ellos incluso son líderes. El fruto del que habla Jesús todo el tiempo no son cada vez más seguidores para una iglesia o institución, sino que ¡son única y exclusivamente seguidores de Jesús!


¿Qué se hace con las ramas secas? ¿Qué significa espiritualmente, que sean recogidas y quemadas? Las ramas secas son recogidas y echadas al fuego. Jesús habla aquí del momento del juicio final, cuando quienes no tienen esa relación íntima y personal con Jesús que les permite dar fruto, son reunidos, juzgados y echados al fuego eterno.


¿Qué pasa si permanecemos en Jesús y sus palabras están en nosotros? ¿Cuál es la condición para que lo que pidamos nos sea concedido? Si permanecemos en esa relación íntima y personal de confianza y descanso en Jesús y en su palabra, podemos pedir todo lo que queramos y Dios se encargará de hacerlo. La condición es clara: solo es posible, si tenemos esa relación íntima y la palabra de Dios está en nosotros. Solo así también puede garantizar Dios que lo que pedimos y Dios hace, corresponda también a su voluntad y no a deseos personales egoístas de nosotros.


¿En qué es glorificado el Padre? ¿Qué significa dar fruto? ¿De qué fruto habla? Dios es glorificado cuando damos mucho fruto a través de la confianza en Jesús y las respuestas a los pedidos que le hacemos. El fruto que mostramos entonces, es el de una relación tan íntima con Jesús que las demás personas le pueden ver a través de nosotros.


¿Qué hace que nos convirtamos en discípulos de Jesús? El que demos fruto procedente del Espíritu Santo viviendo en nosotros a través de la íntima relación con Jesús y el Padre.


»Así como el Padre me ha amado (gr. ágape) a mí, (así) también yo los he amado a ustedes. Permanezcan (Estén) en mi amor. Si obedecen (mantienen, guardan) mis mandamientos (prescripciones), permanecerán (estarán) en mi amor, así como yo he obedecido (guardado) los mandamientos de mi Padre y permanezco (estoy) en su amor. (Estas cosas) Les he dicho esto para que tengan (esté, sea) mi alegría (gozo en ustedes) y así su alegría (gozo) sea completa.


¿Cómo amó Jesús a sus discípulos? De la misma manera en que el Padre ama a su Hijo.


¿Qué orden les da? Que permanezcamos en su amor.


¿Qué pasa si guardan sus mandamientos? Si guardamos sus prescripciones, entonces vamos a estar en el amor de Jesús.


¿Por qué le dijo Jesús esto a los discípulos? ¿De qué gozo habla? ¿Por qué el gozo sería completo? Para que tuvieran el gozo de Dios en sus vidas. Esta hablando del gozo de la salvación, del hecho de saber que por la obra hecha por él en la cruz tenemos de nuevo la posibilidad de una relación íntima y personal con Dios. Ese gozo es completo, porque da la seguridad no solo de la salvación, sino también de que contamos con esa relación íntima y personal con Dios.


(Y) éste es mi mandamiento: que se amen (gr. ágape) los unos a los otros, como (en la misma forma que) yo los he amado. Nadie tiene amor más grande (en mayor grado) que el (que una persona) dar (ponga) la vida (suya) por (a cambio de) sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando (ordeno). Ya no los llamo siervos (esclavos), porque el siervo (esclavo) no está al tanto de (conoce, sabe) lo que hace su amo (señor); (pero a ustedes) los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer (hecho saber) a ustedes.


¿Qué mandato dio Jesús? ¿Qué significa que nos debemos amar los unos a los otros, de la misma forma en que nos ha amado Jesús? ¿Cómo nos ha amado Jesús? Que nos amemos los unos a los otros con el mismo amor ágape con el que él nos ama. Esto significa un amor totalmente entregado a buscar el bien y la salvación de los que nos rodean. Un amor en el que buscamos primero ver a los demás crecer antes que buscar nuestro propio bienestar de primeras. Significa un amor sacrificado, incluso al punto de morir por nuestros amigos. Jesús nos amó de esa manera: entregó su vida por nuestra salvación, por nuestro bienestar.


¿Cuál es el amor más grande? ¿Qué implicaciones tenía en la época de Jesús? El amor que se sacrifica por los demás, para que sean salvos. En esa época significaba una muerte dolorosa y con tortura. Además, era algo poco común, ya que cada uno vivía de manera que no arriesgara su propio bienestar y el de sus familias. Los discípulos y los primeros creyentes entendieron este amor tan bien, que estuvieron dispuestos a morir y poner en riesgo sus vidas, con tal de que otros llegaran a conocer de Jesús. Los historiadores romanos relatan que, durante las épocas de pandemia, mientras las familias echaban a los contagiados de sus hogares, muchos creyentes les acogían a riesgo de enfermar y morir. Y este amor hizo que muchos entregaran sus vidas a Cristo. El amor que los creyentes mostraban entre sí y hacia quienes tenían necesidad fue una de las principales características de la iglesia primitiva.


¿Quiénes son amigos de Jesús? ¿Qué nos ordena Jesús? ¿Cuántas ordenanzas ha dado hasta ahora? ¿Cuáles? El que hace lo que Jesús dice, es amigo de él. Jesús dio básicamente dos mandamientos: amar a Dios con todas nuestras fuerzas, nuestro corazón, nuestra alma y nuestro espíritu y amar a nuestro prójimo de la misma manera en que nos amamos a nosotros mismos. Con ello resume todos los mandamientos de Moisés.


¿Cuál es la diferencia entre el esclavo y el amigo? ¿Qué privilegio tiene el amigo que el esclavo no tiene? ¿En qué beneficia saber lo que el amo sabe? Un esclavo está sujeto a una autoridad que le dice que hacer cuando y no tiene acceso a información privada y relevante, solo a aquella que tenga que ver con la tarea que se le ha encomendado, para que la pueda hacer, pero sin conocer la razón. Un amigo se entera de las razones para las acciones y tiene acceso a información restringida y privada, pues existe un nivel de confianza mayor. Al contar con esta información podemos entender mejor la razón para los actos de Dios y ver el plan que él sigue. El esclavo no ve el trasfondo y se limita a actuar sin entender el propósito de lo que le es ordenado; el amigo entiende por qué dicha orden tiene relevancia.


¿Cómo es que Jesús nos ha hecho partícipes de lo que sabe del Padre? ¿Qué significa eso para nosotros? Al ser los amigos de Jesús, él nos ha revelado lo que el Padre le ha mostrado; tenemos acceso directo a los planes y razones de Dios. Así podemos alinearnos con su propósito y trabajar junto con él en alcanzar la meta y la visión de Dios para la humanidad: establecer su reino en cada vida.


No me escogieron (seleccionaron) ustedes a mí, sino que yo los escogí (he seleccionado) a ustedes y los comisioné (he colocado, puesto) para que vayan (se retiren) y den (produzcan) fruto, un (y el) fruto (de ustedes) que perdure (permanezca, esté). (Para que lo que pidan del Padre, en mi nombre (autoridad, carácter), él se los dé) Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento (Estas cosas les ordeno): (para) que se amen los unos a los otros.


¿Quién nos escogió? ¿Por qué es importante entender esto? ¿Podemos nosotros escoger a Jesús? Dios mismo nos escogió. Esto es importante saberlo, pues muestra que Dios fue quién tomó la iniciativa (¡ya en el paraíso!) y que tiene el control sobre su plan. Dios se adelantó a nosotros y aunque podemos escoger servirle, obedecerle y tener una relación con él, nosotros no podíamos escogerle a él primero.


¿Para qué nos escogió Jesús? ¿Qué significa que vayamos? ¿Qué significa que demos fruto? ¿Qué fruto? ¿Por qué es importante que nuestro fruto perdure? Jesús nos escogió con el fin de darnos la misión de que produzcamos fruto espiritual duradero. Pero el fruto no se da estando quietos, esperando a que las personas vengan a nosotros. Se da solo cuando vamos a las naciones, como nos comisionó, en Mateo 28. Hay que salir de nuestras cuatro paredes y nuestra zona de confort, para lograr dar un fruto que perdure y no sea solo temporal. Ese fruto es la salvación de personas, la sanidad de ellas, pero sobre todo la recuperación de la relación íntima entre Dios y el ser humano. Es importante que ese fruto permanezca, para que las personas que han iniciado esa relación con Dios también permanezcan en él, sin importar las circunstancias de la vida.


¿Qué pasa cuando damos fruto y este perdura? Si damos fruto y el fruto perdura, Jesus promete que todo lo que le pidamos del Padre a nombre de Jesús él nos lo dará. Cuando pedimos por amor a los demás por ellos, dando fruto que permanece, entonces el Padre sabe que pedimos de acuerdo a su voluntad y no para nosotros de manera egoísta, sino para los demás, y entonces el responde dando lo que le pedimos (salvación, sanidades, liberación, provisión financiera, resurrección y mucho más).


¿Qué vuelve y ordena Jesús? ¿Por qué vuelve y lo enfatiza? Jesús vuelve y recuerda que ese es su mandamiento: amarse los unos a los otros tal y como él nos amó. Es importante entender que ese amor no es egoísta y no esta enfocado en que recibamos algo para nosotros. Es dar sin esperar nada a cambio, ni de las personas, ni de Dios. Es amar con el fin de que los demás alcancen el propósito de Dios en sus vidas. Amar para ver que Dios obra en la vida de mi prójimo, aun si en mi vida no se ven las cosas tan bien como quisiéramos. Nosotros olvidamos esto y tendemos a ser egoístas, pensando primero en qué podemos sacar de ello o en qué podemos ganar con ello. Por eso tiene que enfatizarlo.


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