Juan 12:37-50 – Incredulidad y fe en Cristo
- ikhthusministries
- 4. Apr. 2021
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Jesús sigue enseñando en Jerusalén. Algunos creen y otros no.
A pesar de haber hecho Jesús todas estas señales en presencia de ellos, todavía no creían en él (Pero él había hecho tantos milagros en frente de ellos, y no tenían fe (confiaban) en él). Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías (Isa.53:1) - (Para que lo dicho (gr. logos) por Isaías, el profeta, se cumpliera; quién dijo):
«Señor, ¿quién ha creído (tenido fe, confiado) a nuestro mensaje (reporte), y a quién se le ha revelado el poder del Señor (y el brazo del Señor, a quién se le ha revelado (quitarle la cubierta))?»
Por eso no podían (ser capaz, ser posible) creer (tener fe, confiar), pues también había dicho (de nuevo dijo) Isaías (Isa.6:10):
«Les ha cegado (obscurecido) los ojos (su visión) y endurecido (petrificado) el (su) corazón, para que no vean (conozcan) con los ojos, ni entiendan (ejercitar la mente, observar, comprender) con el corazón ni se conviertan (dar un giro completo); y yo los sane (cure).»
Esto lo (Estas cosas las) dijo Isaías porque vio (conoció) la gloria de Jesús (suya) y habló de (sobre) él.
¿Qué pasaba a pesar de todas las señales que Jesús hizo en los últimos 3 y medio años de su vida? ¿Por qué la gente no creía a pesar de todo lo que habían visto? Posiblemente porque la gente solo se interesaba por el milagro o por alguien que los liberara del yugo romano, pero no por cambiar sus vidas.
¿Qué había profetizado Isaías unos 400 años antes de Cristo? Que el pueblo de Israel iba a ser ciego ante lo que Dios iba a hacer y no se iba a convertir de sus malos caminos.
De acuerdo a Isaías, ¿por qué no podían creer? Porque su corazón se había petrificado y su visión se había oscurecido.
¿Qué significa que la visión se haya oscurecido y el corazón petrificado? Las personas estaban tan llenas de pecado, que su mente y corazón solo tenían pensamientos de pecado y por lo tanto no estaban dispuestos a ver lo que Dios quería para ellos.
¿Por qué les paso eso? Probablemente porque se dedicaron a buscar solo su propio bienestar y a seguir con el pecado, hasta que su corazón se petrifico de tanto pecado y su visión se oscureció para ver solo lo relacionado con el pecado.
¿Por qué profetizo Isaías todo esto? ¿Cómo es esto posible? Isaías vio a Jesús y hablo sobre él, ya que Jesús es Dios mismo, de quién recibía sus palabras proféticas.
Sin embargo, muchos de ellos, incluso de entre los jefes (también entre los primeros, muchos), creyeron (tener fe, confiar) en él, pero (por causa de los fariseos) no lo confesaban (gr. homologeo: consentir, estar de acuerdo) porque temían que los fariseos (para que no) los expulsaran de la sinagoga (fueran excomulgados). Preferían recibir (Porque amaban (gr. agapao: amor incondicional) la gloria) honores de los hombres más que de parte (la gloria) de Dios.
¿Por qué algunos que si creyeron, no lo declaraban públicamente? ¿Cuáles cosas les frenaban? Los frenaba el hecho de que los echaran de la sinagoga, porque les gustaba ser reconocidos ahí.
¿Qué implica esto para nosotros en cuanto a nuestra propia fe? Seguir a Cristo implica sacrificio y muchas veces dejarlo todo, incluyendo las instituciones religiosas y la adulación de las personas. Cuando optamos de corazón por seguir a Cristo, nos vamos a encontrar con que Dios nos va a pedir hacer cosas que nos harán perder la aprobación de las personas y en muchas ocasiones hasta el apoyo de las instituciones religiosas, incluso al punto de tener que salir de ellas para proteger nuestra fe y poder seguir incondicionalmente a Cristo. ¿Qué te frena a ti?
¿Cómo podemos demostrar públicamente nuestra fe? La mejor manera de demostrar nuestra fe públicamente es no buscando hacerlo, sino dejándose guiar por el Espíritu Santo y hacer lo que él nos dice que hagamos en cada momento que se presente; es vivir de acuerdo a los principios de Dios y ser ejemplo. Cuando las personas vean a Jesús en cada momento y situación de nuestras vidas, ellos mismos buscarán de Dios y comenzarán a hacer las preguntas requeridas.
«El que cree (tiene fe, confía) en mí —clamó Jesús con voz fuerte—, cree no sólo en mí sino en el que me envió. Y el que me ve (discernir) a mí, ve al que me envió. Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mí no viva (esté, habite) en tinieblas (oscuridad).
¿Qué pasa con el que cree en Jesús y le discierne? Pone su fe no solo en él sino también en el Padre y reconoce al Padre.
¿Para qué vino Jesús? Él vino como una luz para que todos crean en él y tengan vida y dejen de vivir en la oscuridad, en el pecado y la ignorancia.
¿Quiénes son los que no viven en oscuridad? Las personas que no creen en Jesús viven en oscuridad e ignorancia, porque no han reconocido la luz, ni al Padre.
»Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece (guarda, preserva), no seré yo quien lo juzgue (condene); pues no vine a juzgar (condenar, castigar) al mundo sino a salvarlo (liberarlo, protegerlo). El que me rechaza (poner aparte, desestimar) y no acepta (toma) mis palabras tiene quien lo juzgue (condene, castigue). La palabra (gr. logos) que yo he proclamado (dicho, esa misma) lo condenará (juzgar) en el día final.
¿Qué pasa con el que escucha lo que Jesús dice y no lo hace? Esa persona será condenada por su pecado cuando llegue el juicio.
¿A qué vino Jesús al mundo? Él vino a salvar y proteger al mundo, al ser humano.
¿Quién o qué juzga y condena al que rechaza a Jesús? Las mismas palabras que Jesús habló son las que condenarán al que le rechaza.
¿Cuáles son las palabras que Jesús ha proclamado? Todo lo que dice en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento.
(Por qué) Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió me ordenó (dio el mandato de) qué decir y cómo decirlo (y qué hablar). Y sé (veo, conozco) muy bien que su mandato (orden) es vida eterna (perpetua). Así que todo lo que digo es lo que el Padre me ha ordenado decir (dicho).»
¿A nombre de quién habló Jesús? ¿Cómo sabía que hablar y que decir? A nombre de Dios el Padre. Él sabía que decir, ya que él mismo es Dios y él mismo conoce sus órdenes. Además pasaba tiempo en oración con el Padre y hacía solo lo que le veía hacer a él.
¿Cuál es el mandato del Padre? Su mandato era traer vida eterna a todos los seres humanos que creyeran.
¿Qué es lo que dice Jesús? Solo lo que el Padre le ha ordenado decir.
¿Qué implica para nosotros todo esto? Nuestra vida debe regirse por los mismos principios: nosotros debemos hablar y hacer solo lo que Dios Padre nos ordena hablar y hacer, y nada más que ello.
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