Juan 7:37-52 – Jesús habla de la necesidad del Espíritu Santo
- David Roncancio
- 7. Sept. 2019
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Jesús sigue enseñando en el templo cada día hasta el final de las festividades del Succot.
En el último día, el más solemne (el mayor) de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó (en voz alta):
—¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De (Del interior/del estómago de) aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán (fluirán) ríos (una corriente) de agua viva (de vida).
Con esto se refería al (Pero esto decía del) Espíritu (Gr. pneuma – brisa de aire; Hbr. ruach) que habrían de recibir (tomaría) más tarde los que creyeran (confiaran) en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.
¿Qué quiere decir Jesús con lo que dice? ¿A qué sed se refiere Jesús? ¿Qué significa que de nuestro interior fluirían ríos de agua viva? ¿Qué representan esos ríos? Jesús cita la Escritura. Aunque no se encuentra una referencia literal, posiblemente Jesús se refería a los pasajes relacionados con el agua del interior de la roca cuando Israel estuvo en el desierto (Jesús = la roca) y también a varios pasajes en Isaías en los cuales se habla del Espíritu Santo produciendo manantiales en el desierto; después en Apocalipsis 22:1 se menciona que ríos de agua viva saldrían del trono de Dios.
Jesús está hablando de la venida del Espíritu Santo y muestra que el Espíritu llenaría a cada persona de tal manera que del interior de cada uno fluiría el mismo Espíritu hacía los demás, calmando la sed espiritual de otros.
¿A qué se refiere Juan al aclarar que Jesús estaba hablando del Espíritu Santo? ¿Por qué el Espíritu Santo no había sido dado? En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo era dado a quienes eran ungidos de manera específica y la señal principal de que alguien estaba lleno del Espíritu Santo era porque comenzaba a profetizar. Véase el ejemplo de Saúl cuando es ungido rey. En el Nuevo Testamento vemos que Jesús es lleno del Espíritu Santo después de ser bautizado, pero que sus discípulos no tienen esa experiencia sino hasta mucho después. Jesús muere y resucita, y les promete el Espíritu Santo, pidiéndoles que se queden en Jerusalén y esperen por el mismo. El asciende al cielo y 40 días después desciende el Espíritu Santo sobre los discípulos. De ahí en adelante el Espíritu Santo viene sobre todos los que creen, bien sea después de ser bautizados en agua o a veces incluso antes (véase Hechos).
¿Por qué el Espíritu Santo es tan importante en la vida de un creyente? ¿Cómo se recibe el Espíritu Santo? ¿Cuáles son las condiciones? – Véase en Hechos la historia de Pablo y el mago que quiso comprar el Espíritu Santo.
Jesús deja claro en Hechos 1:8 que para poder cumplir con la obra y misión de Dios necesitamos del Espíritu Santo. En otros pasajes de los Evangelios, Jesús enseñó, que el Espíritu Santo es quién nos recuerda y enseña todo lo que Jesús enseño. Sin el Espíritu Santo no podemos crecer como creyentes ni desarrollar la misión de Dios para nuestra vida.
La Biblia no habla de ninguna fórmula específica para recibir el Espíritu Santo. En algunas ocasiones las personas fueron llenas del Espíritu mientras oraban, mientras alababan, después de ser bautizados o incluso sin haber sido bautizados todavía. El Espíritu Santo viene sobre una persona cuando él mismo quiere. No existe ninguna fórmula o método para recibirle, ni mucho menos podemos manipularlo a venir sobre nosotros.
Al oír sus palabras (Gr. logos – revelación divina), algunos de entre la multitud decían: «Verdaderamente éste es el profeta.» Otros afirmaban: «¡Es el Cristo (Mesías)!» Pero otros objetaban: «¿Cómo puede el Cristo (Mesías) venir de Galilea? ¿Acaso no dice la Escritura que el Cristo (Mesías) vendrá de la descendencia (del esperma) de David, y de Belén, el pueblo de donde era David?»
¿Qué causan las palabras de Jesús en la multitud? ¿Por qué? Las personas se sorprenden, pero también están confusas, pues no conocen bien a Jesús ni su historia.
¿Por qué hay quienes afirman que Jesús es el profeta y otros que afirman que es el Mesías? Los que creían en que Jesús solo era un profeta desconocían la realidad sobre Jesús, de que él no había nacido en Galilea. Ellos no conocían a Jesús personalmente.
¿Cuál era el argumento de los que objetaban? ¿Por qué era un argumento errado? El argumento era el creer que Jesús era oriundo de Galilea, lo cual era errado, pues Jesús había nacido en Belén, pero esto solo lo sabían las personas más cercanas a él.
Por causa de Jesús la gente estaba dividida (se generó división entre la multitud). Algunos querían (preferían) arrestarlo (que lo arrestaran), pero nadie le puso las manos encima.
Los guardias del templo volvieron a los jefes de los sacerdotes y a los fariseos, quienes los interrogaron:
—¿Se puede saber por qué no lo han traído?
—¡Nunca (antes) nadie ha hablado como ese hombre! —declararon los guardias.
¿Por qué nadie se atrevía a arrestarlo? ¿Cuál es la respuesta de los guardias sobre por qué no habían traído a Jesús ante ellos? Nadie se atrevía a tocarle por la autoridad con la que Jesús hablaba.
¿A qué se referían ellos con que nunca antes alguien había hablado como Jesús? ¿Qué tenían Jesús que otros no tenían? ¿Por qué? Jesús no solo contaba con el respaldo personal de Dios, sino también con la autoridad de Dios. La gente podía percibir esto en él, pero no en los fariseos.
—¿Así que también ustedes se han dejado engañar (desviar)? —replicaron los fariseos—. ¿Acaso ha creído (confiado) en él alguno de los gobernantes o de los fariseos? ¡No! (No se encuentra en el original:…) Pero esta gente, que no sabe nada de (conoce) la ley, está bajo maldición.
¿Cuál es la respuesta de los fariseos? ¿Qué dice esto de ellos? ¿Es este un argumento objetivo y válido? ¿Por qué? La respuesta de los fariseos es manipulativa, pues usa su propia autoridad para respaldar el hecho de que ninguno cree en Jesús, pero ignora completamente la autoridad de las Escrituras. Además acusa a las demás personas de ser ignorantes. Esto no es un buen argumento, pues en muchas ocasiones se ha visto que los líderes toman decisiones equivocadas y desconocen la verdad de la realidad. El argumento solo puede ser válido si se basa en la autoridad de las Escrituras.
Nicodemo, que era uno de ellos y que antes había ido a ver a Jesús, les interpeló:
—¿Acaso nuestra ley condena (distingue/decide/juzga) a un hombre sin antes escucharlo y averiguar lo que hace?
—¿No eres tú también de Galilea? —protestaron—. Investiga (Busca) y verás que de Galilea no ha salido (se ha levantado) ningún profeta.
¿Cuál es la respuesta de Nicodemo? ¿En que basa su respuesta? Nicodemo conocía ya a Jesús y basa su respuesta en ese conocimiento, por eso no le condena.
¿Cómo le argumentan los fariseos? ¿Por qué esa respuesta está errada? Los fariseos argumentan sobre el desconocimiento de Jesús. Ellos no le conocen y se basan en rumores para establecer sus argumentos.