Juan 7:14-36 – Jesús confronta a los religiosos
- David Roncancio
- 7. Sept. 2019
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Jesús continúa en Jerusalén y después de estar un tiempo enseñando posiblemente en las casas, sube al templo para enseñar.
Jesús esperó hasta la mitad de la fiesta para subir al templo (el recinto completo del templo en Jerusalén) y comenzar a enseñar. Los judíos se admiraban y decían: «¿De dónde sacó éste tantos conocimientos (¿Cómo es que sabe/conoce tantas escrituras) sin haber estudiado?»
¿Por qué espera Jesús hasta la mitad del festival para aparecer públicamente en el templo? Era común que los maestros religiosos que tenían discípulos fueran al templo a enseñar. Como el templo no era un recinto parecido a nuestras actuales edificaciones eclesiales, no existía un ‘servicio religioso’ como tal, sino que cada maestro buscaba un lugar dentro del templo para reunirse con sus discípulos y con quienes quisieran escuchar para dar sus respectivas enseñanzas. De esa manera podía haber varios grupos al tiempo enseñando.
Jesús probablemente esperó a que la gente se hubiera enterado que estaba en Jerusalén, para poder alcanzar a más personas en el templo.
¿Por qué se sorprendían los judíos de los conocimientos bíblicos de Jesús? ¿Cuál había sido el oficio ‘normal’ de Jesús hasta entonces? Aunque en la tradición judía los niños asistían a la escuela (en las sinagogas) en donde adquirían conocimientos básicos de la Palabra y su cultura judía, acá los judíos están hablando de un conocimiento más profundo que no se adquiría sino bajo la tutoría de alguno de los fariseos (como Pablo que fue entrenado por Gamaliel – Hechos 22:3). ¿Cómo adquirió entonces Jesús el resto de conocimientos que tenía?
Como Jesús era Dios mismo, él tenía todo este conocimiento, pues él mismo había inspirado a los autores de la Biblia a escribirlo.
—Mi enseñanza (instrucción) no es mía —replicó Jesús— sino del que me envió. El que esté dispuesto a (escoge) hacer la voluntad (determinación) de Dios reconocerá (sabrá) si mi enseñanza (instrucción) proviene (se origina en) de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por cuenta propia (por sí mismo) busca su vanagloria (propia gloria); en cambio, el que busca glorificar (la gloria del) al que lo envió es una persona íntegra (veraz, verdadera) y sin doblez (no hay injusticia en él). ¿No les ha dado Moisés la ley a ustedes? Sin embargo (Y), ninguno de ustedes la cumple (hace).
¿Cuál es la respuesta de Jesús? ¿Quién le enseñó todo lo que sabía? Jesús deja claro que aprendió todo del Padre directamente.
¿Cómo se reconoce si una enseñanza viene o no de Dios? Según si buscamos la gloria del Padre o la nuestra propia.
¿Qué buscan las personas que hablan por sí mismos sobre las cosas de Dios? ¿Qué quienes enseñan lo que el Padre enseña? Los que hablan por sí mismos solo buscan ser reconocidos y lograr su propia fama. Los que enseñan lo que el Padre enseña buscan que el Padre reciba la gloria aun si ellos no reciben nada a cambio.
¿Por qué usa Jesús la referencia a la ley de Moisés? ¿Qué era lo que debían estar cumpliendo, pero que no hacían? Los religiosos judíos se basaban constantemente en el cumplimiento de las leyes de Moisés, pero ni siquiera esas leyes eran capaces de cumplir.
¿Por qué tratan (buscan) entonces de matarme (asesinarme, destruirme)?
—Estás endemoniado (Tienes un demonio) —contestó la multitud (gente)—. ¿Quién quiere (busca, planea) matarte (destruirte)?
¿Por qué pasa Jesús de la pregunta de la ley a preguntar sobre por qué quieren matarlo? ¿A quiénes se dirigía con esa pregunta? Se dirigía a los líderes religiosos que basaban sus razones para matar a alguien en el cumplimiento de su ley, pero ellos mismos no la cumplían, mientras que Jesús en todo la cumplía.
¿Por qué la multitud se sorprende con lo que dijo? La gente estaba tan enceguecida por sus líderes a quienes tenían en un pedestal, que no se daban cuenta de lo que realmente estaba sucediendo.
—Hice un milagro (una obra) y todos ustedes han quedado asombrados (maravillan). Por eso Moisés les dio la circuncisión, que en realidad no proviene de Moisés sino de los patriarcas, y aun en sábado (Sabbath) la practican (circuncidan a un hombre). Ahora bien, si para cumplir la ley de Moisés circuncidan a un varón incluso en sábado (en Sabbath, que no debería ser quebrantado/soltado), ¿por qué se enfurecen (irritan) conmigo si en sábado (Sabbath) lo sano (a un hombre) por completo? No juzguen (decidan, condenen) por las apariencias (por lo que se ve exteriormente); (sino) juzguen (decidan) con justicia (equitativamente; con juicio equitativo).
Dios instituye la circuncisión como un símbolo de pacto con Abraham – Génesis 17:1-27, pero el pueblo judío se olvidó del pacto y Dios tiene que volver a recordarlo a Moisés – Éxodo 4:24-25 y después hacer que este lo instituya oficialmente - Éxodo 12:43-49. La ley judía también enseñaba que el sábado (Sabbath) no se podía hacer ningún tipo de trabajo.
¿Qué era lo que realmente asombraba a la gente en Jesús? ¿Qué demuestra eso de la razón de por qué seguían a Jesús? La gente se maravillaba por los milagros y solo le seguían por eso, pero no por quién él era en realidad.
¿Qué les reclama Jesús sobre el cumplimiento de la ley? ¿Qué quiere enseñar Jesús con ello? Él les demuestra que con sus leyes absurdas invalidan las leyes de Dios y que con su religiosidad invalidan la misericordia y el amor de Dios.
Algunos de los que vivían en Jerusalén comentaban: «¿No es éste al que quieren (buscan) matar (destruir)? Ahí está, hablando abiertamente (confiadamente), y nadie le dice nada. ¿Será que (Talvez saben) las autoridades (los regentes) se han convencido de que es el Cristo (ungido; Mesías)? Nosotros sabemos de dónde viene (cuál es el origen de) este hombre, pero cuando venga el Cristo (ungido) nadie sabrá su procedencia (de dónde es).»
¿Por qué las personas de Jerusalén se sorprenden de que Jesús hable abiertamente? ¿Qué creen ellos que es la razón para ello? Los que sí sabían que los líderes querían matar a Jesús se sorprenden de verlo hablar en público y sin temor a que lo apresen para matarlo. Debido a que lo ven en esta situación piensan que los líderes han aceptado a Jesús como Mesías. Eso demuestra que ellos sospechaban que Jesús si era el Mesías, pero no se atrevían a declararlo por miedo a los líderes religiosos.
Hoy en día hay mucha gente en las iglesias que ha reconocido a Jesús como Mesías, pero no se atreven a seguirle del todo, pues están siendo controlados por sus líderes, quienes constantemente del repiten que no están listos, solo para mantener sus números de creyentes altos, cuando en realidad el llamado de Dios es a ir a las naciones, no a quedarse empollando en la banca de la iglesia.
¿Por qué dudan en todo caso? ¿Qué argumentos usan? ¿Por qué dichos argumentos demuestran un conocimiento errado de las Escrituras o una falta de conocimiento de las mismas? Ver Miqueas 5:2. Dudan porque ni conocían a Jesús personalmente, ni las escrituras mismas, que hablaban claramente del lugar de nacimiento de Jesús.
Por eso Jesús, que seguía enseñando en el templo, exclamó (gritó, dijo a fuerte voz):
—¡Con que ustedes me conocen y saben de dónde vengo! No he venido por mi propia cuenta, sino que me envió uno que es digno de confianza (veraz, verdadero). Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco porque vengo (cercano soy) de parte suya, y él mismo me ha enviado (puesto aparte, separado para ser enviado).
¿Por qué sube Jesús la voz para decir esto? Jesús quiere que todos, incluyendo los líderes religiosos le escuchen bien.
¿De dónde dice Jesús que viene? ¿Qué podemos aprender del tipo de relación que tiene con quién le envía de acuerdo a este pasaje? Jesús deja claro que viene directamente del Padre y que su conocimiento de él se basa en su relación cercana con él.
¿Qué le reclama Jesús a sus críticos? ¿Por qué él si conoce a quién le envía y ellos no? Que ni siquiera conocen al Padre, aunque dicen conocerle. Si lo hicieran, sabrían que él viene directamente de Dios.
Entonces quisieron (buscaron) arrestarlo, pero nadie le echó mano porque aún no había llegado su hora. Con todo, muchos de entre la multitud creyeron (tuvieron fe, confiaron) en él y decían: «Cuando venga el Cristo (ungido, Mesías), ¿acaso va a hacer más señales (sobrenaturales) que este hombre?»
¿Por qué no logran arrestar a Jesús? ¿Qué implica esto para nosotros? No era su hora. Cada uno de nosotros tiene una hora definida por Dios y mientras esta no haya llegado, nada nos podrá suceder.
¿Qué decía la gente que creía? ¿Por qué? Algunas personas empezaron a creer a través de los milagros que Jesús hacía.
Los fariseos (secta religiosa legalista) oyeron a la multitud que murmuraba estas cosas acerca de él, y junto con los jefes de los sacerdotes mandaron (apartaron para enviar) unos guardias del templo para arrestarlo.
¿Cómo reaccionan los fariseos ante lo que dice la gente de Jesús? ¿Por qué? A los religiosos no les gusta que sigan a Jesús pues tienen miedo de perder a sus seguidores.
¿Cómo reaccionarían los líderes religiosos de hoy si la gente dijera lo mismo de Jesús presente? ¿Por qué? También perseguirían a Jesús, pues su mensaje sigue poniendo en riesgo los reinos personales creados por muchos de los líderes religiosos de hoy en día.
¿Cuál es la motivación de los religiosos para actuar de esa manera? ¿En qué están errados? Ellos quieren aparentemente cumplir la ley de Dios, pero la desconocen completamente, pues desconocen la naturaleza y el carácter de Dios. Se basan solo en sus interpretaciones personales de Dios y la Escritura.
—Voy a estar con ustedes un poco más (durante un pequeño espacio) de tiempo —afirmó Jesús—, y luego volveré al (me retiraré a dónde el) que me envió (despachó). Me buscarán, pero no me encontrarán, porque adonde yo esté no podrán ustedes llegar (no será posible que estén).
¿A qué se refiere Jesús con lo que dice acá? ¿A dónde iba a estar? ¿Por qué ellos no pueden estar allá? Jesús habla acá de su muerte y resurrección, y del tiempo después de su asunción. Los religiosos no podrán llegar allá, porque no han reconocido que él es el Mesías.
«¿Y éste a dónde (a qué lugar) piensa irse (viajar) que no podamos encontrarlo? —comentaban entre sí los judíos—. ¿Será que piensa ir a nuestra gente dispersa entre las naciones (Lit. la diáspora (los dispersos) entre los griegos) para (viajar y) enseñar a los griegos? ¿Qué quiso decir con eso (esta palabra – gr. logos) de que “me buscarán, pero no me encontrarán”, y “adonde yo esté no podrán ustedes llegar”?»
¿A dónde pensaba la gente que iba Jesús? ¿Por qué? Como no reconocían que Jesús era Dios mismo, solo podían pensar de manera humana. Tampoco habían entendido el mensaje de la cruz que Jesús venía enseñando.
¿Cómo podemos responder nosotros ahora a la pregunta de la gente? Jesús está en el cielo mismo, junto al Padre, pero regresará por segunda vez. No podemos llegar allá sino hasta el fin de los tiempos y únicamente si hemos creído en él y en que él es el Hijo de Dios.